La rumba de Cartagena contagia hasta a los personajes más prestantes y ocupados del mundo. Por si alguien dudaba de ello, la noche del sábado lo confirmó la segunda funcionaria más importante del gobierno en los Estados Unidos, Hillary Rodham Clinton, quien por aquellas cosas de la diversión y quizá por algo más desafiante lo hizo nada menos que en el bar La Havana y con música cubana.
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