Cuando nos ponen al limite las emociones, o nos invade la angustia o la desesperación de estar perdiendo a nuestra pareja, o de ya no aguantarla mas, hacemos cualquier cosa, hasta aquello que si pensáramos dos veces jamás seríamos capaz de llevar a cabo: hacemos brujería, fingimos una extraña enfermedad incurable, inventamos o creamos embarazos, amenazamos con quitarnos la vida, no volvemos perseguidores obsesivos, espías, detectives privados, etc
Por: Claudia Montero
|